Narco Violencia

Hoy se publicó un artículo de opinión de Carlos Tello Díaz en el Milenio que me parece interesante en su análisis. El artículo, “De drogas y narcos: legalizar o pactar”, resaltar algunas conclusiones a las que Calderón arriba en la citada entrevista de Le Monde:

- ¿Legalizar las drogas? Eso es una opción débil para el actual gobierno federal e implicaría perder a un par de generaciones de mexicanos ante las drogas. En realidad aquí el presidente se equivoca justamente porque no entiende que legalizar no significa promover el uso. En el fondo, no apostarle al impacto que puede llegar a tener la prevención y la reducción de daños es decir que uno no confía en el sistema de educación o de salud. Queda claro que a estos hay que tirarlos a la basura (aunque esa es otra historia) pero en el fondo el argumento contra esto es: ¿por que invertir tanto dinero público y de cooperación internacional en luchar contra un mercado bien establecido? ¿No es más facil, justamente, apostar a la reconstrucción y reforma profunda de los sistemas antes mencionados? ¿No eso, en el largo plazo, construiría un mejor país incluso si las metas inmediatas no se logran?

- “Pactar con el crimen no resuelve nada” Ello implica complicidad. En esto el presidente tiene razón. Pactar implica complicidad. Pero como bien resuelve el autor del artículo (clic) hasta en la más obscura de las guerras se mantiene la comunicación entre las partes. En teoría de juegos, la estrategia del presidente es morir o ser gallina. Al final, el costo (directo y colateral, económico, ético y humano) implica necesariamente hacer insostenible el proyecto. Basta ver la retirada del ejército de Ciudad Juárez (clic en "atrapados sin salida" -como de jack nicholson).

- Calderón está atacando el tráfico y en realidad no atiende los daños colaterales de la guerra. Es en este último párrafo en donde al artículo se vuelve de mayor relevancia para el análisis, creo yo. Aquí aclara que el problema de violencia y el de tráfico de drogas son dos distintos. También rescata que la estrategia del presidente muchas veces se pierde en la moralidad. Es justo aquí en donde uno de los discursos que más me inspira sobre el tema viene bien (clic).

En él, Ethan observa que hay cambios a nivel local que vale la pena analizar. La guerra contra el crimen organizado está bien, todos queremos evitar la coptación del estado por parte de los grandes capos. Tampoco queremos llegar al caso colombiano paramilitar. Pero entonces, ¿no una solucón más concreta sería justamente arrebatar el mercado principal del que el crimen organizado obtiene fondos? ¿No habría que fortalecer las instituciones por medio de las cuales atacar de forma frontal problema, a la par de asegurar que la burocracia asociada al crimen organizado y la corrupción son eminetemente borradas de la ecuación? Ello nos regresa, sin duda, a la primera cuestionante que analiza el artículo de Tello Díaz.

A mi me parece que estamos entonces en un ciclo vicioso. El discurso de Calderon, viciado en tres sencillas respuestas eternas, no resulven, de facto, el problema que tenemos frente a nosotros. Por si fuera poco, implica además una transformación del país que en términos democráticos termina con la gobernabilidad y la poca gobernanza que aún tenemos.

Pero no hay que dejar que eso nos desanime. Como dice Ethan al final de su discurso en Albuquerque: yo apenas empece a luchar y estoy seguro que tú lo harás también.

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