Echeveria Laui

Lo sé, mis estimados lectores, parece que los tengo abandonados por algún rincón; ¡pero no! Después de un fin de semana de locos, con apenas cuatro horas acumuladas de sueño a lo largo de tres días fiestados, llegó la calma. Entonces, pues me piré al noroeste a dormir, comer y dormir más. Finalmente estoy de regreso, si al menos por algunas horas. Mañana salgo temprano rumbo al suroeste, ahora con fines más activos; sembrar echeverias lauis. Para los que aún no conozcan a las lindas suculentas, pues les comento…

¿Alguna vez has oído hablar de las cactáceas?, seguro que sí...y ¿de las crasuláceas?... muy probablemente no. Aunque es posible que las conozcas, frecuentemente las encontramos en los mercados populares, les llaman conchitas, ombligo de reina, oreja de ratón, siemprevivas, etc. Generalmente, son plantas con hojas carnosas en forma de roseta, con vástagos florales muy llamativos.

Este grupo de plantas pertenece a una familia cosmopolita llamada Crassulaceae (Crasuláceas) y en nuestro país viven una buena cantidad de ellas; sobresalen de entre todas estas las Echeverias (Echeveria) que es un género nombrado en honor del ilustre pintor botánico Atanasio Echeverría. Las echeverias viven en casi todo el territorio mexicano desde zonas cercanas a las costas hasta las grandes montañas nevadas.

Mantienen un patrón más o menos uniforme en forma de roseta, pueden vivir en colonias o solitarias, sus hojas suculentas pueden presentar diferentes tipos de pigmentación: rojizas, moradas, rosadas o bien, ornamentaciones como cera, tricomas o quillas. Muchas de las echeverias de nuestro país viven en micro hábitats y sus poblaciones son muy reducidas.

Tal es el caso de Echeveria laui, blanca y resplandeciente crasulácea que vive exclusivamente en las montañas areniscas del Valle de Cuicatlán en Oaxaca, esta hermosa especie se ha especializado a tal grado que sólo la encontramos en paredes rocosas con orientación norte, la mayor parte de su población está conformada por rosetas compactas adultas.

Presenta un riesgo inminente de deterioro debido a dos causas principales: la primera el medio ambiente, puesto que crece en un lugar donde ocurren ventarrones constantes que erosionan las peñas que las sostienen, cuando esto sucede muchas rosetas (sobre todo juveniles) ruedan en caída libre sin protección alguna; unas caen cara abajo sobre rocas u otras plantas, sin poder sujetarse al sustrato y muy por el contrario, quedan expuestas a los rayos solares que las calcinan lentamente.

La otra causa es por prácticas antropogénicas directas o indirectas que van desde el pastoreo local de ganado caprino o vacuno hasta el saqueo de ejemplares para venta ilegal. Considerando lo anterior es necesario establecer estrategias de acción para promover la conservación de Echeveria laui en su hábitat natural y esto, solo se puede lograr realizando prácticas de conciencia con los habitantes de la región, y con la ayuda de personas como tú que saben la importancia de preservar los recursos naturales de nuestro país.

¿Cuál es el impacto de su desaparición y las consecuencias ambientales?
Se podría pensar que la extinción de una sola especie podría ser insignificante, imperceptible o quizás, considerarse de poca importancia; sin embargo, pensemos en la estructura que guarda un sistema natural en donde un evento por mínimo que sea repercutirá en corto tiempo o gradualmente en cada uno de los elementos que lo componen. Así pues, al eliminar una pieza del rompecabezas quedará incompleto y seguramente será más fácil que desaparezca una pieza más, que recuperar la que se ha perdido. Echeveria laui es parte de un frágil ecosistema árido de características especiales que la han hecho especializarse a través de miles años, su población está sujeta a las inclemencias del ambiente y por si fuera poco el ser humano ejerce un efecto extra que podría reflejarse en el deterioro de este eslabón hasta desaparecerlo.

¿Echeveria laui, más que una planta bonita?
Las características físicas particulares de Echeveria laui como su abundante cera blanca, su crecimiento compacto y su roseta perfectamente definida, la han colocado como una de las crasuláceas más atractivas en el mundo, pero evolutivamente son parte de una adaptación al medio hostil; al cual tuvo que responder para no desaparecer y especializarse en el ahorro de agua. Además Echeveria laui al igual que todas las especies de plantas tiene una función en el ecosistema, contribuye al equilibrio del mismo proporcionando alimento a diversos insectos y aves como abejas, avispas y colibríes, retienen el suelo en donde habitan, es hogar de pequeños organismos como hormigas, arañas y lagartijas, proporciona oxigeno al ambiente, sus hojas vivas son verdaderas cisternas de agua y sus hojas secas forman un colchón que amortigua el agobiante calor de la zona.

Ya os avisaré a mi regreso, de donde prometo traer suficientes fotos!
*Información de Fundación para la Resrva de la Biósfera de Cuicatlán A.C.

2 comments:

Ceci said...

Gracias por instruirnos :)

muse said...

Muy bonito reportaje, realmente las Echeverias son suculentas hermosísimas y es impresionante la manera en la que la naturaleza se adapta a las peores condiciones climáticas.

Ojalá que mas gente se interese por el cuidado de las suculentas ya que muchas especies se encuentran en peligro de extinción (lo que me parece increible ya que se han adaptado a tantas situaciones durante su evolución, pero no se podían adaptar a nosotros...)

Saludos