Del servicio social como exaltación del humano y ¿qué rollo con México?

De improviso me metí a un congreso juvenil que al perecer es el sexto a nivel nacional que organiza la agrupación Actúa desde 1994 y que lentamente, dicen ellos, “ha despertado un interés en los principales actores políticos del Estado, e indudablemente en los medios de comunicación”. Se hace llamar ¿Qué rollo con México?

La idea es discutir desde perspectiva joven temas como: liderazgo, sexualidad, economía, política, ecología, creatividad y valores. Al respecto me quedan diversos pensamientos para el día de hoy y me gustaría compartirlos con ustedes, mis estimados aficionados.

¿Por qué hay apatía entre la juventud?

Se supone que este es un tema que yo debería manejar con fluidez, sin embargo el caso no es tal. Tengo algunas ideas al respecto y opiniones, como todos, pero tengo que admitir mi estulticia general en lo relacionado. No tengo la academia suficiente para abordarlo teóricamente y mi práctica se limita a la observación y comprensión de mi propia experiencia.

Hace algunas semanas me entrevistaron en Acustica223.com y me hicieron la pregunta que parece ser la más relevante cuando hablamos de la juventud mexicana: ¿por qué la falta de interés y movimiento? Mi respuesta fue y continúa siendo que no hay una “falta de movimiento”, mas debemos cambiar nuestra óptica si deseamos entender y leer en el lenguaje en el que éste se expresa. Así pues, el movimiento juvenil se encuentra hoy privatizado, globalizado y en una dinámica de mercado, como todo lo demás en nuestro mundo.

En cuanto a la apatía, si lo que deseamos es comprenderla, debemos primero hablar del trabajo y su mercado. Recordemos que hoy día 8 de cada 10 egresados universitarios en México no trabajan en su área de estudio. Entonces pues, ¿cuál es el propósito de estudiar? El discurso foxista siempre fue el de “jóvenes emprendedores”, pues claro, el gobierno no tiene la capacidad de ofrecer empleos a todos ellos. Además, las empresas privadas no desean gente sin experiencia y definitivamente tampoco pueden emplear al grueso de la juventud que hoy llega tocando a sus puertas.

Es así que la apatía se manifiesta entre jóvenes mexicanos. Una forma de rebelión y de contracultura al sistema que desde inicio lo ha rechazado. Un repele al mundo adulto que no le permite estudiar lo que él desea, pues de eso no hay demanda o está sobre ofertado. La actitud responsiva y consecuente es comprensible, no por ello admisible y aceptable.

Pienso en mi pequeña hermana que actúa en consecuencia de lo que uno le hace o le dice. Por ejemplo, si uno llega y le saca la lengua, su primera responsiva es sacarte la lengua de regreso. Algo similar es lo que sucede entre el mundo adulto y los jóvenes. El gobierno, los medios de comunicación, las empresas privadas y la sociedad nos impusieron un protocolo de inicio. Nos presentaron las reglas del juego y nos dijeron cómo vestirnos, cómo actuar, cómo hablar, en lo que trabajar, lo que estudiar. Sin embargo, algo falló pues el día en el que el grueso de la población joven lo intentó llevar a cabo, no hubo universidades, no hubo demande de trabajo, no hubo interés común y se dejó de hablar el mismo lenguaje.

Todo lo anterior es una pequeña y sencilla explicación, un poco escueta dicho sea de paso, de lo que es la contracultura y lo que ocasionó en un inicio la apatía. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para ir rompiendo con dicho ciclo vicioso?

El budismo tibetano habla de que una vez que uno tiene la calidad de vida de un ser humano, es indispensable que se actúe en consecuencia y se devuelva algo a la sociedad. Es entonces que el servicio social enaltece al ser mismo y le da la oportunidad de aprender y enseñar la experiencia acumulada a lo largo de sus distintas reencarnaciones.

En el sentido práctico, el servicio social debería de re-significar la mayoría de las actividades diarias en el sistema, con el objeto de romper con las desgracias que éste acarrea y el salvajismo puro del capitalismo. Turismo social, ecología social, educación social, comercio justo entre otros me parecen vías alternas y responsables de avanzar en conjunto. A los jóvenes, esto ofrece la oportunidad de aprendizaje tanto anhelado por las empresas privadas y habla de la iniciativa misma de dicho sector de la población para la acción.

En diversos eventos y programas que hemos organizado desde el grupo de acción que hemos venido conformando desde hace año y medio, siempre termino sorprendiéndome con la efectiva respuesta que obtenemos por parte de la juventud. Es entonces que me doy cuenta de que la juventud no es “apática”, está simplemente reacia a que se le tome en cuenta, a que se le integre, a que se le escuche y a que se le deje ser y actuar.

La juventud mexicana, que hoy representa un tercio de la población total del país, debe exigir se le devuelva un papel en el espacio público, en la política, en la economía y en todos los campos inherentes a cualquier otro sector de la población. No sólo debemos crear nuestros propios espacios, sino que debemos replantear nuestro rol en los ya existentes.


* Este arítculo se relaciona con De.

2 comments:

V said...

Excelente articulo (neto)

Cecilia said...

Quizá, entre tanto cambio, los que no hemos querido cambiar del todo somos los adultos. Ahora me doy cuenta que, porque nos tocó vivir un proceso revolucionario social, pensamos que la juventud actual debe seguir en ese proceso y, no es nada nuevo, cada generación debe tener su propia forma de inconformarse y de buscar su propia personalidad.
Se hace como individuo, ¿por qué pensar que será diferente como generación?
Aplaudo lo que ESPOLEA hace porque marca su generación, muestra abiertamente el punto de vista de un grupo de jóvenes y nos reta a que los sigamos y los apoyamos.
Ante ese tipo de manifestaciones no nos queda más que apoyar y dejar ser para que sean ellos los que después apoyen sin juzgar ni tratar de manipular.
Adelante jóvenes, cómanse el mundo como quieran, pero cománselo.