De regreso

Llevo harto tiempo intentando regresar y poner inicio a las palabras que se abultan en mi mente y que hacen que mis dedos corran con temblor de tecla en tecla queriendo terminar palabras, frases, párrafos. Todo con el ideal de presentar ideas que muestren la maravillosa experiencia de regresar a la cotidianeidad, a la seguridad, a lo que puedo llamar mi realidad (supongo). Además de la lluvia, las inundaciones, los comentarios amontonados sin contestar y pendientes en mi correo e, la pila de libros que parece sólo crecer y el acumule de trabajo académico pendiente, me resulta muy complicado deciros cómo es que veo la luz solar trasminarse entre nubes grises que pretenden llenar el aire con frío e intimidad, pero fallan. Hoy fui a una fiesta que no fue fiesta.

Regresé a la ciudad y a la universidad y soy plenamente feliz. Aunque, como dije a C. hoy, me parece impresionante que cuando creo que ya soy lo más feliz que se puede ser, llega a mi vida más cúmulo de sonrisas, abrazos y buenas intenciones.

Empero, no de buenas intenciones se hace el mundo dice mi hermano V., a él respondo: sí mi buen, tienes razón. Hay que concretarse más en ser que en la teoría. Siempre he pensado que ese es justamente el problema con occidente; tenemos maravillosos filósofos con increíbles explicaciones y entendimientos y sin embargo, no llevamos la filosofía a la práctica. La ética y moral occidental se quedan en el tintero de los pensadores y muchas de las veces ni ellos mismos lo llevan a la práctica. El que sepamos que robar es malo no significa que no lo hagamos, pues lo que vivo a diario es distinto a lo que estudio en la academia, en el pensamiento y en libros.

Ahora bien S., la vida y la acción son en cada momento. Te quiero decir desde el fondo de mi corazón que no hace falta tocar fondo para salir adelante, que no es necesario sentir la fuerza completa del movimiento para mutar, nosotros no somos nada más que continuo movimiento y mutación (reiterando). No busques la felicidad etérea que nos presenta el futuro incierto que nos llena con posibilidad. Vive la ilimitada gama de opciones que te ofrece cada segundo, ahí es en donde está la felicidad, en el sentimiento (por pequeño que sea) que sientes en este momento, al conectarte con el universo. Es ahí en donde encontrarás esa fuerza que buscas, ese impulso que deseas, esa ilimitada fuente de movimiento que anhelas.

Al buen A., que me escribió desde tierras que añoro en la capital cultural del mundo viejo-viejo (es doble viejo) le digo GRACIAS. Hoy nos quedamos con los pensamientos en la cabeza. Se me preguntó hoy qué es algo que no me guste. Después de horas de pensar contesto: que no digan cuando están en contra de algo y que sucumban al temor de preguntar lo que les mueve.

Tienes absoluta razón A. y reitero mi continuo cambio de opinión. Así es mis estimados, estaba yo errado al decir bueno sacar problemas relacionados con el tabaquismo del seguro social de salud mexicano en la entrada gracias por fumar. A bien se me recordó que ninguna enfermedad tiene una causa absoluta y por ende, sería un crimen desterrar del sistema de salud a los chilangos con enfisema pulmonar. ¿Qué pasa con todos aquellos que por azares del destino contraen la enfermedad sin haber jamás probado un cigarro? Así es querides, en la amada Chilangolandia con altos niveles contaminantes en el aire, no podemos asegurar nada. Ni en ningún lugar del planeta, para esas andanzas. Además, el compañero a bien me sugiere implementar mejor sistemas de mayores impuestos a dicha droga legal; en hora buena, ideas, ideas, ideas…

Gracias lectores y aficionadas. Me fascina la idea de recibir comentarios hablados, escritos y pensados. Me gusta que me detengan en el café acostumbrado y me digan qué les provoca cierto pensamiento recurrente en mi discurso. Me interesa que me lleguen correos e que me permitan cambiar de opinión o generen nuevas preguntas. No se detengan estimados y recuerden: ¡Los tira-pilas funcionan! No se hagan del rogar y utilícenlos…

1 comments:

Bernardo said...

Saludos!:

Bueno entre todo lo que escribiste, hubo algo que se me hizo muy interesante: "el vivir la gama de colores de la vida" (si ya sé que no cito textual pero por allí iba el asunto).

Creo que hay casos en los que preferimos ¡todo o nada! y recordamos la bendita lógica que nos heredó Parménides: "el ser es, el no ser no es"; y aplicamos el principio de coherencia con nosotros mismos al grado de que si somos felices tenemos que serlo en todos los segundos, sino pues somos infelices y trataremos de serlo en cada minuto de nuestra vida y como tampoco nos sale, pues viene un frustración propia del ser de Meliso.

El no vivir esa graduación, hace que nos perdamos toda la gama de colores del arcoiris (no bandera gay jaja) y pues nos quedamos en blanco y negro, ni a los grises llegamos...

En fin, otra proyección :P, saludos.