Vampire Slayer, 1997

Deleitado me encuentro con mi vida, con mis amigos (los pocos que tengo a la mano) y con lo bien que vamos en general. Sí, lo sé, soy joven y aún ingenuo. Hoy me lo recordaron diversamente y me hicieron entender que aún tengo mucho que aprender y mucho que disfrutar. ¿Para qué tanta prisa? Es un pensamiento recurrente entre mis neuronas y neurotransmisores y me hace feliz. Y aunque estoy en mis mocedades, me di cuenta de que no bebo lo suficiente, que no duermo lo suficiente, que no trabajo lo suficiente, que no me ejercito lo suficiente, que no fumo ni gozo lo suficiente, que no cojo lo suficiente y que no aprovecho lo suficiente el instante. Entonces, hoy salí y lo hice; ¡disfrute, aprendí y me dejé llevar! Claro, fallé ineludiblemente. Pero me hice transportar por el tiempo y el espacio de alguna manera suave, más en mis sentidos que de costumbre y lo logré sano y salvo.

Mientras tanto, en su eje, nuestro planeta sigue dando vueltas inexorablemente. Hace unos días, en un discurso, me pronuncié sumamente contrariado entre la acción y la apatía en contra de esta última. Transferí mi pensamiento al final. Me siento seguro de cuál es el camino que hay que seguir, sin embargo, me siento un poco distante estos días, un poco contrariado y un poco lejos de lograr cualquier objetivo.

Digamos que me encuentro en un típico cuadro de ataque de postmodernidad. Tomo café descafeinado, bebo una cerveza sin alcohol, tengo sexo sin sexo (virtual) y me siento como un ser sin ser, como un humano inhumano. Entonces, ¿soy o no soy? ¡Ja! Buena me saqué la pregunta existencialista de la nada, ¡aseguro que no se la esperaban!

En estos momentos postmodernos me entran dudas existenciales, nihilistas y socráticas mezcladas. ¿Soy un ciudadano global o me encuentro más cercano que nunca al encuentro de las raíces en el Tajín? ¿Soy siquiera de este planeta? ¿Dónde se dibuja la fina línea divisoria entre el barbarismo y el occidentalismo de nuestras tradiciones? ¿Cuándo el regionalismo cultural y cuando el universalismo nos acuerdan? ¿Por qué resultó que la primera denuncia de violación de los derechos del niño la hizo la organización de protección animal en Estados Unidos hace apenas un decenio? Los derechos humanos, en mi opinión, son ineludibles e inherentes a la vida misma de un ser, pues todos somos iguales y nos merecemos el mismo acceso a una oportunidad única: la vida.

2 comments:

majo said...

"virtual reality has become real life" we are not more or less human if we are more or less artificial if we contaminate more or less if we think or dont read or dont if we fuck or not if we live or we are living... jajaja just gerundiza eso jhaja..

i knew que fue fue por derechos animales pero DECENIO? se me hace demasiado reciente.. 1997?

... said...

Vayamos a gerundizar...