Tengo...

...mucho que decir, mucho que pensar, mucho que hacer, mucho por soñar, mucho por conocer y mucho por aprender. Tengo también un no se qué que qué sé yo pero me siento fuera de mi. Es un sentimiento que llega una vez al año alrededor de estas fechas. Después de veinte años y aún no me acostumbro a ello. No pienso que lo deba hacer. Sin embargo, comprendo que así soy y me acepto, no tengo porque lucharlo. Es entonces que me llegan las ganas de gritar, de llorar, de reír, de cagar y de dormir. Perderme en la inmensidad de la nada hasta que no pueda dar nada más de mi; hasta que no me reconozca ni a mi mismo.

Ahora, lo que no tengo son... ganas de sufrir o de torturarme con pensamientos inéditos. Tampoco me entusiasmo por entusiasmar a otros. No tengo ganas de empujar al que no se empuja. No quiero buscar a quien no se busca. No voy a llamar a quien no sabe escuchar. No escucho al que no me habla.

Por eso les digo que llevo veinte años con esto y sigo en las mismas. Dicen que todo cambia; hay incluso aquellos que cambian de la noche a la mañana, aquellos que un día te hablan y que al otro te olvidan, los que un día te piden dinero y al otro no te pagan, los que un día prometen algo y al siguiente no se acuerdan. Pero hay también cosas que no cambian, que no giran, que no se mueven. Hay sistemas políticos que revolucionan, hay los que se mantienen ceteris paribus.

Hoy tengo lo que no tengo y sueño con tener lo que algún día dejé ir. Pienso en lo que no existe y lo olvido porque no lo quiero recordar después. Amo y me confundo con lo que no está ahí y me olvido de mi mismo... tan cerca y tan lejos de la felicidad, tan completo y tan efímero el amor.

1 comments:

María José said...

recanca eh?
just a thought but... is indifference in reality its own opposite?
let me know what you think of this